La evaluación psicológica es aquella disciplina de la psicología que estudia el comportamiento humano, tanto del sujeto individual como de un grupo de sujetos. Los objetivos de la evaluación pueden ser: describir el comportamiento, su diagnóstico, su predicción o, incluso, su cambio y control. Pueden considerarse padres de la evaluación psicológica a tres autores que crearon los primeros test psicológicos: Francis Galton, James McKeen Cattell y Alfred Binet. Según Kanfer y Saslow (1965), la evaluación debe dirigirse a describir: la conducta problemática, los factores que la controlan y la forma en que puede modificarse.
Las técnicas de evaluación deben contar con garantías científicas. Los criterios para seleccionar la más adecuada son: la fiabilidad (precisión con la que mide) y la validez (mide la variable que se quiere medir).
La observación es una técnica no interventiva y no reactiva, en la cual el grado de control interno es nulo o mínimo. Según el grado de participación del observador:
- Observación no participante: no hay ninguna relación entre el observador y el observado (ejemplo: grabar un vídeo al sujeto).
- Observación participante: hay una iniciativa del observador acerca del observado (ejemplo: entrevista clínica).
- Participación/observación: observador y observado forman parte de un grupo natural de sujetos (ejemplo: profesor-alumno).
- Auto-observación: el observador y el observado son la misma persona. Puede ser: de conductas que pueden ser observadas también por otra persona (contrastable con registro externo) o introspectiva (referida a vivencias experimentadas en primera persona, no observables por otra persona).
La observación natural: los psicólogos se valen de ella para estudiar la conducta humana o animal en su contexto natural. Su principal ventaja es que la conducta observada es más natural, espontánea y variada que la observada en laboratorio. Es la técnica de evaluación considerada más efectiva para observar comportamientos en situaciones reales y no estructuradas.
Fuentes de error en la recogida de información mediante observación: pueden derivar del sujeto observado (que puede modificar su conducta por el hecho de ser observado; esto se llama reactividad), del observador (por sus expectativas, entrenamiento previo o características personales) o del propio procedimiento elegido.
Los autoinformes son la información verbal que el sujeto da sobre sí mismo y sobre su comportamiento. Incluyen genéricamente: cuestionarios, inventarios, escalas, entrevista y pensamientos en voz alta. Un sujeto puede informar sobre: sus conductas (motoras, fisiológicas o cognitivas), su experiencia subjetiva sobre algo, sus expectativas futuras o cómo percibe una situación determinada. Las manifestaciones internas son difícilmente comprobables mediante otros instrumentos, por lo que el autoinforme cognitivo es el método prioritario para ellas. Un problema del autoinforme es que lo cognitivo no puede ser informado totalmente por el sujeto, ya que existen procesos automáticos de los que no es consciente.
Tipos de autoinformes:
- Cuestionarios, inventarios y escalas: autoinformes muy estructurados (tanto en las preguntas como en las respuestas), que evalúan conductas específicas. Generalmente se utilizan para medir variables de personalidad.
- Autorregistro: técnica semiestructurada en la que el sujeto registra su conducta (cognitiva, motora, fisiológica o emocional) en el mismo momento en que ocurre. Permite adquirir información exhaustiva porque la memoria no falla al registrarse en el momento.
- Entrevista: instrumento en el que dos o más personas interactúan de forma bidireccional y comparten información. Implica diferenciación de roles.
- Pensamientos en voz alta: se pide a la persona que hable en voz alta sobre diferentes aspectos. Es un tipo de autoinforme no estructurado, muy utilizado en investigación experimental.
El auto-registro es particularmente aconsejable en casos de conductas: íntimas o en contexto privados (ejemplo: conductas sexuales), de difícil observación externa (ejemplo: la timidez), no observables (ejemplo: los pensamientos), desencadenadas por reacciones internas (ejemplo: comer), de frecuencia y variabilidad alta según los distintos ambientes (ejemplo: beber o fumar). También es aconsejable si el uso de la observación externa resulta antieconómico o inviable. Una de sus ventajas es que permite el registro en el momento en que acontece. Su principal problema es la reactividad, provocada por el propio individuo por el solo hecho de observar su propia conducta.
Fuentes de error de los autoinformes: la simulación (el sujeto falsea intencionalmente sus respuestas), la deseabilidad social (el sujeto responde intentando dar una imagen socialmente aceptable de sí mismo, aunque no siempre conscientemente) y las tendencias de respuesta (que incluyen el asentimiento: tendencia del sujeto a responder afirmativamente en cuestionarios dicotómicos; y los errores escalares: tendencia a responder con la alternativa del medio de la escala o tendencia a responder en los extremos).
Los registros psicofisiológicos consisten en medir, a través de sistemas de registro, eventos fisiológicos observables (sudoración, ritmo cardíaco...) a fin de relacionarlos con la conducta. Galvani fue el primero en demostrar que la actividad muscular tenía carácter eléctrico, y a partir de ahí aparecieron técnicas electrofisiológicas de medición. El tipo de circuito puede ser: el que el organismo actúa como generador endógeno de la corriente eléctrica, o el que la corriente se aplica desde una fuente exterior (corriente exógena) y el organismo es un conductor.
Jacobson, a principios del siglo XX, estudió la relajación muscular y su medida, y sus trabajos proporcionaron las bases tecnológicas de la moderna electromiografía (EMG), que consiste en el registro de las corrientes eléctricas producidas por la contracción muscular o por la reacción de un músculo a un estímulo eléctrico.
Tipos de señales en los registros psicofisiológicos:
- Señales bioeléctricas directas (miden corriente endógena): el electrocardiograma (ECG, registra la actividad eléctrica del corazón), el electroencefalograma (EEG, registra la actividad eléctrica del cerebro), y el electromiograma (EMG, registra la actividad eléctrica de los músculos). A través del registro psicofisiológico del sistema neuromuscular y la actividad eléctrica de los músculos se estarían registrando respuestas electromiográficas.
- Señales bioeléctricas transducidas (utilizan corriente exógena): la resistencia electrodermal y la pletismografía de impedancia.
- Señales biológicas físicas (no operan con ningún tipo de corriente, pero también necesitan transformarse en otro tipo de señal para poder analizarlas): la temperatura, la motilidad gástrica o la presión sanguínea.