El Museo Nacional del Prado es la principal pinacoteca de España y una de las más importantes del mundo. Su sede, el llamado edificio Villanueva, fue proyectada por el arquitecto neoclásico Juan de Villanueva por encargo del rey Carlos III hacia 1785. En origen no se concibió como museo de arte, sino como Gabinete de Historia Natural, integrado en el conjunto ilustrado del Paseo del Prado junto al Real Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico.
Durante la Guerra de la Independencia y la ocupación napoleónica el edificio quedó gravemente dañado. Ya con Fernando VII en el trono, se decidió destinarlo a Real Museo de Pinturas. En este cambio de destino tuvo un papel decisivo la segunda esposa del rey, la reina Isabel de Braganza, impulsora del proyecto, que sin embargo falleció en 1818 sin ver inaugurada la institución. Las obras de rehabilitación siguieron los diseños del propio Villanueva y, tras la muerte de este, las continuó su discípulo Antonio López Aguado.
El museo abrió sus puertas al público por primera vez el 19 de noviembre de 1819. Su primer catálogo, publicado ese mismo año, recogía 311 cuadros expuestos en tres salas, todos de escuela española, aunque la colección real reunía ya más de 1.500 pinturas procedentes de los distintos Reales Sitios. Esa excepcional colección real, formada por los monarcas de la Casa de Austria y de Borbón, constituye la base del Prado tal como hoy lo conocemos.
A lo largo del siglo XIX la institución pasó de ser propiedad de la Corona a patrimonio nacional tras la revolución de 1868. En 1872 se incorporaron los fondos del Museo de la Trinidad, y en 1920 adoptó oficialmente el nombre de Museo Nacional del Prado.
Entre sus obras maestras destacan Las meninas de Diego Velázquez, La familia de Carlos IV, La maja desnuda y las Pinturas negras de Francisco de Goya, El jardín de las delicias del pintor flamenco El Bosco, Las tres gracias de Rubens y El descendimiento de Rogier van der Weyden. La colección es especialmente rica en pintura española, flamenca e italiana.
El conjunto del Prado se completó con edificios anexos como el Casón del Buen Retiro. La gran ampliación contemporánea del museo, obra del arquitecto Rafael Moneo en torno al claustro de los Jerónimos, se inauguró en 2007 y supuso el mayor crecimiento arquitectónico de su historia, sumando nuevas salas de exposición, auditorio y espacios para muestras temporales.
A lo largo de su historia el Prado ha crecido no solo con las colecciones reales, sino también con importantes legados, donaciones y depósitos de particulares y de otras instituciones, lo que ha enriquecido especialmente sus fondos de pintura española de los siglos XVI a XIX. Junto a los grandes maestros ya citados, el museo conserva obras fundamentales de El Greco, Zurbarán, Murillo, Ribera, Tiziano, Rafael, Tintoretto y Fra Angelico, entre otros muchos. Hoy el Museo Nacional del Prado es una institución de referencia internacional que combina la conservación de un patrimonio excepcional con una intensa labor de investigación, restauración, educación y difusión, y constituye uno de los símbolos culturales más reconocidos de España.