En el marco del Pacto Vasco de Salud, el Sistema Público de Salud de Euskadi asume cuatro valores:
5.1 Universalidad: implica que todas las personas tienen derecho a acceder a todos los servicios de salud públicos sin ninguna discriminación, independientemente de su situación económica, ubicación geográfica, condición social, diversidad o relación administrativa con el sistema. La universalidad significa que la salud no es un privilegio, sino un derecho fundamental que se protege y garantiza para toda la población.
5.2 Solidaridad: promueve el compromiso colectivo de la sociedad vasca; implica que quienes poseen más recursos han de contribuir más, ayudando a garantizar que las personas menos favorecidas también tengan acceso a la atención. Actúa como mecanismo para reducir las desigualdades en el acceso a los servicios, y requiere de una financiación suficiente, equilibrada y progresiva.
5.3 Equidad: las personas deben recibir atención en función de sus necesidades específicas (por razón de enfermedad, discapacidad, ruralidad, diversidad, origen cultural, etc.). Busca corregir las desigualdades evitables, injustas o reparables entre grupos de personas.
5.4 Autonomía: la ciudadanía ostenta el derecho a la toma de decisiones informadas sobre su salud y los cuidados que precise; conlleva el reconocimiento del derecho a decidir y a ejercer de manera corresponsable los cuidados de salud (empoderamiento).