Tema 27-29. Enfermería Pediátrica: el niño sano, el niño enfermo y la adolescencia
Introducción
La enfermería pediátrica abarca la atención integral al niño desde el nacimiento hasta el final de la adolescencia, en tres dimensiones: la promoción de la salud en el niño sano (desarrollo, alimentación, vacunación, prevención), la atención al niño enfermo (valoración y patologías prevalentes) y los cuidados en la adolescencia (hábitos saludables, trastornos alimentarios, conductas de riesgo, educación sexual). Es un enfoque biopsicosocial, centrado en la familia como unidad de cuidado, con un papel esencial de la enfermera en la educación para la salud y la detección precoz.
1. Valoración y medidas para el fomento de la salud en el niño sano
1.1 El Programa del Niño Sano
El Programa de Salud Infantil es el conjunto de actividades preventivas realizadas periódicamente desde el nacimiento hasta la adolescencia. Objetivos: vigilar crecimiento y desarrollo psicomotor; detectar precozmente enfermedades congénitas, metabólicas y sensoriales; promover hábitos saludables; completar el calendario vacunal; y apoyar a la familia en la crianza (consejo anticipatorio).
Los controles se concentran en el primer año (neonatal, 15 días, 1, 2, 4, 6, 9 y 12 meses, con variaciones autonómicas) y se espacian después (15-18 meses, 2, 3, 4, 6 años y edad escolar/adolescencia).
1.2 Parámetros de crecimiento y desarrollo
Crecimiento es el aumento cuantificable de tamaño (peso, talla, perímetro craneal); desarrollo es la adquisición progresiva de funciones y habilidades.
Parámetros antropométricos:
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Peso: en cada control, comparado con percentiles por sexo y edad.
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Talla/longitud: en decúbito hasta los 2 años; en bipedestación después.
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Perímetro craneal (PC): clave en los dos primeros años, refleja el crecimiento cerebral (cinta métrica sobre cejas y occipucio).
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IMC: a partir de los 2 años, para el estado nutricional.
Se registran en curvas de percentiles (normal entre P3 y P97), siendo más relevante el cambio de canal de crecimiento que un valor puntual.
Hitos del desarrollo psicomotor (orientativos): 1-2 m sonrisa social; 4-6 m sostén cefálico completo, prensión, volteo; 6-8 m sedestación; 9-12 m gateo, bipedestación con apoyo, pinza fina, primeras palabras; 12-18 m marcha autónoma; 2 a frases de dos palabras; 3 a control de esfínteres, lenguaje comprensible, juego simbólico. La Escala de Denver permite cribar retrasos.
1.3 Detección precoz de enfermedades congénitas y metabólicas
En el período neonatal se realizan cribados universales:
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Prueba del talón: sangre capilar (48-72 h de vida) para detectar hipotiroidismo congénito, fenilcetonuria y fibrosis quística; su diagnóstico precoz evita secuelas graves.
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Cribado auditivo (otoemisiones/potenciales evocados): detección precoz de hipoacusia.
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Cribado de cardiopatías críticas: mediante pulsioximetría antes del alta.
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Cribado oftalmológico: reflejo rojo pupilar (cataratas, retinoblastoma).
1.4 Higiene, alimentación y nutrición
Higiene: cuidado del cordón umbilical (limpio y seco hasta su desprendimiento, 1-2 semanas); baño diario/alterno con agua templada, sin dejar solo al bebé; prevención de la dermatitis del pañal con cambios frecuentes.
Alimentación:
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Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, mantenida junto con complementaria hasta los 2 años o más (OMS): óptimo aporte nutricional e inmunológico, vínculo afectivo, protección frente a infecciones.
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Lactancia artificial: alternativa cuando no es posible o no se desea; requiere educación sobre preparación higiénica.
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Alimentación complementaria: desde los 6 meses, alimentos introducidos de uno en uno para detectar intolerancias/alergias.
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Dentición: incisivos hacia los 6 meses; dentición temporal completa (20 piezas) hacia los 2-3 años. Puede asociar irritabilidad o salivación, pero la fiebre alta no debe atribuirse sistemáticamente a la dentición.
1.5 Prevención de accidentes infantiles
Causa importante de morbimortalidad evitable; educación según edad y adquisiciones motoras:
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Caídas: barreras de seguridad.
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SMSL: decúbito supino para dormir, colchón firme, sin objetos blandos ni cama compartida.
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Quemaduras/intoxicaciones: control de temperatura del agua, almacenamiento seguro de tóxicos.
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Seguridad vial: sistemas de retención infantil homologados.
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Atragantamiento/ahogamiento: vigilancia activa, tamaño de alimentos adecuado a la edad.
1.6 Vacunación en la infancia
El calendario vacunal (Consejo Interterritorial del SNS, con variaciones autonómicas) protege frente a difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, Haemophilus influenzae b, hepatitis B, meningococo, neumococo, triple vírica y VPH, entre otras, en dosis escalonadas hasta la adolescencia. La enfermera es responsable de la administración, registro y educación sanitaria sobre vacunación.
1.7 Detección y protocolo de malos tratos
La enfermera, por su contacto continuado con la familia, ocupa una posición privilegiada para la detección precoz del maltrato infantil (físico, emocional, negligencia, abuso). Signos de alerta: lesiones incompatibles con el mecanismo referido, lesiones en distintos estadios evolutivos, retraso en buscar atención, discrepancias en el relato. Ante sospecha, existe obligación de notificación a los servicios de protección de menores, según protocolo del centro/comunidad autónoma.
1.8 Adquisición de hábitos saludables
La educación para la salud desde la infancia favorece hábitos que perduran: alimentación equilibrada, actividad física, higiene del sueño y bucodental, y limitación del uso de pantallas.
2. Valoración y cuidados de enfermería del niño enfermo
2.1 Valoración integral
Adaptada a la edad e incorporando siempre a la familia:
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Triángulo de evaluación pediátrica: apariencia, trabajo respiratorio y circulación cutánea; impresión rápida de gravedad.
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Anamnesis: antecedentes perinatales, de desarrollo, familiares, motivo de consulta.
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Exploración física adaptada (dejar para el final las maniobras más molestas en lactantes).
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Constantes vitales: los valores normales varían con la edad (FC y FR más altas cuanto menor el niño; TA aumenta con la edad).
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Identificación de problemas prevalentes del niño y la familia, incluido el impacto psicosocial de la hospitalización (ansiedad de separación, miedo al dolor).
2.2 Recién nacido de bajo peso y prematuro
Bajo peso al nacer: < 2.500 g. Prematuro: < 37 semanas. Riesgos: inestabilidad térmica, dificultad respiratoria (déficit de surfactante), hipoglucemia, infección, dificultad en la alimentación.
Cuidados: ambiente térmico neutro (incubadora); monitorización continua; apoyo a la alimentación (lactancia materna o sonda nasogástrica); método canguro (piel con piel), que favorece estabilidad térmica/cardiorrespiratoria y vínculo; minimización de estímulos y cuidados centrados en el desarrollo; asepsia estricta.
2.3 Crisis convulsivas en los niños
La convulsión febril es la causa más frecuente (6 meses-5 años), asociada a fiebre sin infección del SNC.
Actuación: proteger de lesiones sin sujetar de forma forzada; decúbito lateral (evitar broncoaspiración); no introducir objetos en la boca; cronometrar la duración; oxígeno y medicación anticonvulsivante según protocolo; tras la crisis, valorar estado neurológico y controlar la fiebre.
2.4 Insuficiencia respiratoria aguda
Signos: taquipnea, tiraje, aleteo nasal, quejido, cianosis, alteración de consciencia. Causas frecuentes: bronquiolitis (VRS en lactantes), crup/laringitis, asma/broncoespasmo, neumonía.
Cuidados: valoración continua de FR y saturación; posición semiincorporada/Fowler; oxigenoterapia según prescripción; aspiración de secreciones; ambiente tranquilo (el llanto aumenta el trabajo respiratorio); hidratación y tomas fraccionadas.
2.5 Problemas gastrointestinales agudos y deshidratación
La gastroenteritis aguda es causa frecuente de consulta, con riesgo de deshidratación, especialmente en lactantes.
Signos de deshidratación: pérdida de peso, sequedad de mucosas, oliguria, fontanela deprimida (lactantes), signo del pliegue positivo, alteración de consciencia y constantes en casos graves.
Cuidados: rehidratación oral con soluciones específicas en tomas fraccionadas (de elección en casos leves-moderados); rehidratación intravenosa en deshidratación grave o intolerancia oral; control estricto de ingresos y pérdidas; mantener la lactancia materna; reintroducción precoz de la dieta habitual; educación sobre signos de alarma.
2.6 Fiebre y dolor en el niño
Fiebre (≥ 38 ºC rectal/central): mecanismo de defensa; requiere valorar el estado general más que el valor absoluto, sobre todo en lactantes pequeños. Cuidados: medidas físicas, antitérmicos según protocolo, hidratación, vigilancia de signos de alarma (letargia, rechazo del alimento, exantema petequial, convulsión).
Dolor: valoración con escalas validadas según edad (conductuales tipo FLACC en lactantes; escala de caras en niños mayores). Manejo farmacológico adaptado a intensidad/edad y no farmacológico (contención, succión no nutritiva, distracción, presencia de los padres, método canguro).
2.7 Procedimientos e intervenciones de enfermería
Preparación psicológica adaptada a la edad; técnicas de distracción y contención en procedimientos dolorosos; favorecer la presencia de los padres; adaptar técnicas (venopunción, sondajes) al niño; atención a la familia como unidad de cuidado, con información comprensible y apoyo emocional.
3. Cuidados en la adolescencia
3.1 Características de la adolescencia
Etapa de transición con cambios físicos (pubertad), psicológicos (identidad, autonomía) y sociales (grupo de iguales). El desarrollo puberal trae caracteres sexuales secundarios y el estirón puberal, con gran variabilidad individual. Es una etapa de especial vulnerabilidad para conductas de riesgo, con papel clave de la enfermería en educación para la salud.
3.2 Adquisición de hábitos saludables
Mantener y ampliar hábitos: actividad física regular, higiene del sueño, manejo del estrés, uso responsable de tecnologías, prevención del sedentarismo.
3.3 Alimentación y dieta equilibrada
Aumentan las necesidades nutricionales por el estirón puberal, con especial relevancia de energía, proteínas, calcio y hierro (este último en chicas, por pérdidas menstruales). Se recomienda dieta variada tipo mediterránea, limitando ultraprocesados y azúcares añadidos.
3.4 Alteraciones alimentarias
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Anorexia nerviosa: restricción alimentaria voluntaria, miedo a ganar peso, distorsión de la imagen corporal, pérdida de peso significativa.
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Bulimia nerviosa: atracones seguidos de conductas compensatorias (vómitos, laxantes, ejercicio excesivo), con peso normal, lo que dificulta la detección.
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Obesidad: exceso de peso por desequilibrio mantenido ingesta/gasto, con repercusiones físicas y psicosociales.
Papel de enfermería: detección precoz de signos de alarma, educación nutricional y abordaje interdisciplinar (pediatría, salud mental, nutrición).
3.5 Prevención de hábitos tóxicos
La adolescencia es etapa de riesgo para el inicio del consumo de alcohol, tabaco y drogas. La enfermería actúa en prevención primaria: información objetiva, fortalecimiento de habilidades de decisión y detección precoz de consumos incipientes.
3.6 Iniciación a la sexualidad, anticoncepción y prevención de ITS
Educación sexual normalizada, informativa y sin juicios de valor:
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Información sobre métodos anticonceptivos (barrera, hormonales, de emergencia), indicaciones y correcto uso.
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Promoción del preservativo como doble protección (anticoncepción + ITS).
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Educación sobre prevención de infecciones de transmisión sexual y acceso a cribado.
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Garantizar la confidencialidad, que favorece la consulta espontánea del adolescente.
4. Conclusión
El cuidado enfermero del niño y del adolescente exige una visión integral que combine la promoción de la salud (programa del niño sano, alimentación, vacunación, prevención de accidentes y de malos tratos), la atención al niño enfermo (valoración sistemática, manejo de patologías prevalentes como deshidratación, insuficiencia respiratoria o convulsiones, control del dolor y la fiebre) y los cuidados en la adolescencia (hábitos saludables, detección de trastornos alimentarios, prevención de conductas de riesgo, educación sexual). La familia es el eje del cuidado y la educación para la salud, la herramienta fundamental de la enfermería.