Muchas lesiones se deben a la energía cinética de un objeto que golpea el cuerpo o del propio cuerpo que choca contra algo.
Contusión. Lesión por una fuerza mecánica que no rompe la piel; puede ocultar lesiones internas más graves. Grados:
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Simple: solo enrojecimiento pasajero (una bofetada).
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Primer grado o equimosis (cardenal): se rompen algunos vasos y se acumula sangre, sin aumento de volumen.
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Segundo grado o hematoma: sale más sangre y la zona se abulta (el chichón).
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Tercer grado: mueren los tejidos profundos al destruirse sus vasos.
Manejo: inmovilizar y elevar la zona; frío local (paños húmedos o hielo envuelto en un paño, nunca en contacto directo con la piel), que alivia el dolor y desinflama.
Esguince o torcedura. Distensión o rotura indirecta de los ligamentos de una articulación por un movimiento forzado que separa sus superficies de forma transitoria. Produce dolor, cardenales, inflamación y dificultad de movimiento. Actuación: elevar el miembro, frío (no directo sobre la piel), vendaje compresivo y traslado para valoración sanitaria.
Luxación. Lesión de cápsula y ligamentos con separación permanente de las superficies articulares (en el esguince la separación es pasajera). Puede deberse a traumatismos, movimientos bruscos o, de forma espontánea, a enfermedades debilitantes. Síntomas: dolor muy intenso que cede en reposo y aumenta al mover; imposibilidad inicial de movimiento; deformidad. Nunca se intenta reducirla: se inmoviliza en la posición en que esté con pañuelos, vendas o férulas y se avisa al sistema de emergencias. Las más frecuentes son las de hombro, codo y cadera; la de mandíbula (al bostezar, reír o morder algo grande) impide cerrar la boca, hablar bien y tragar, y no se debe forzar su cierre.
Fractura. Rotura de un hueso por un golpe, fuerza o tracción que supera su elasticidad. En personas sanas siempre hay traumatismo; las patológicas aparecen en huesos debilitados por enfermedad o por la vejez sin un golpe fuerte. En primeros auxilios se clasifican por el estado de la piel:
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Cerradas: la piel está intacta y la fractura no comunica con el exterior.
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Abiertas: una herida deja ver los fragmentos óseos.
Síntomas comunes: dolor intenso, localizado, que aumenta al mover o presionar; impotencia funcional; deformidad, según el tipo de fractura; y hematoma por la lesión de los vasos del hueso y tejidos vecinos.
Complicaciones: lesiones arteriales con sangrado e isquemia (palidez, frialdad y falta de pulso en la parte más alejada del miembro); lesiones nerviosas (alteraciones de sensibilidad y fuerza); en fracturas de costillas o clavícula, perforación del pulmón con salida de aire a la pleura (neumotórax), que asfixia; e infección, sobre todo en las abiertas.
Manejo general. En un politraumatizado, primero el ABC y después el resto. No mover el foco de fractura (más lesiones y más dolor) y no intentar quitarle la ropa: eso lo hace personal especializado. La inmovilización depende de la zona y del material disponible.