La contención mecánica es la medida más restrictiva que se aplica en una unidad de hospitalización de salud mental, y la que más directamente implica al celador. Todo lo que sigue procede del Protocolo de Contención Mecánica del Servicio
Andaluz de Salud (Programa de Salud Mental, 2010), documento oficial de un servicio público de salud.
Un último recurso. El protocolo insiste en «agotar todas las posibilidades de manejo con diferentes estrategias, quedando la contención física como un último recurso, que será utilizado durante el menor tiempo posible». Sus contraindicaciones se resumen en dos: que exista la posibilidad de aplicar abordajes alternativos, y la orden expresa del personal facultativo de no aplicarla.
Quién la decide. El facultativo «ostenta la máxima responsabilidad»: indica la medida o la autoriza, y firma su instauración y su retirada. La enfermera o el enfermero dirige la contención y coordina su ejecución; en ausencia del facultativo y «exclusivamente en casos de extrema urgencia» puede indicarla, y procura que el facultativo la autorice y firme en el menor tiempo posible.
Qué hace el celador. El protocolo le asigna una función concreta: el celador o la celadora «colabora en la instauración de la CM y eventual transporte del/de la paciente y del instrumental». No la indica, no la dirige y no se ocupa de la custodia del instrumental, que corresponde al auxiliar de enfermería. Pero la reducción de un paciente y su contención inmediata «implica a todo el personal presente y al que pueda ser requerido de modo inmediato, al margen de la categoría profesional».
Cuántas personas. Para aplicar correctamente la técnica hacen falta «4 personas como mínimo, preferentemente 5», con independencia de la categoría profesional. Si en la unidad no hay suficientes, puede pedirse el apoyo del personal de seguridad, cuya función es apoyar con su presencia física y, solo en situaciones muy excepcionales, intervenir.
Mientras dura. La contención debe ser siempre lo más breve posible, y su duración se revisa «como mínimo, cada 4 horas». El personal de cuidados valora y registra aproximadamente cada 15 minutos el estado general de la persona.
La retirada. Se hace de forma progresiva, a medida que aumenta el autocontrol, con el máximo personal posible y, siempre que se pueda, por el mismo equipo que la colocó. Se anotan la fecha, la hora y las incidencias.
Fuente: Servicio Andaluz de Salud, Protocolo de Contención Mecánica (Programa de Salud Mental, 2010), apartados «Indicaciones», «Contraindicaciones», «Competencias profesionales», «Instauración de la contención mecánica» y «Retirada».