Higiene general y parcial: piel y capilar
1. Recuerdo anatómico y fisiológico de la piel
La piel es el órgano más extenso (y más pesado) del cuerpo humano. Constituye el revestimiento externo del organismo y su primera barrera de protección. Comprende tres capas, de superficial a profunda: epidermis, dermis e hipodermis (tejido subcutáneo).
1.1. Epidermis
Es la capa más externa de la piel. Es un epitelio plano poliestratificado queratinizado, avascular (no tiene vasos sanguíneos; se nutre por difusión desde la dermis). Sus estratos principales son:
- Estrato córneo: capa más superficial, formada por células muertas ricas en queratina, que se descaman continuamente y forman la barrera frente al exterior.
- Estrato germinativo o basal: capa más profunda, en contacto con la dermis, donde se produce la renovación celular (las células nacen aquí y van ascendiendo hasta el córneo).
En la epidermis se encuentran los melanocitos, células que producen melanina, el pigmento responsable del color de la piel y de la protección frente a la radiación ultravioleta. La proteína fundamental de la epidermis es la queratina.
1.2. Dermis
Es la capa intermedia, situada bajo la epidermis. Es un tejido conjuntivo grueso y resistente que aporta soporte, elasticidad y firmeza. Contiene:
- Fibras de colágeno y elastina (resistencia y elasticidad).
- Vasos sanguíneos y linfáticos (nutrición de la piel y termorregulación).
- Terminaciones nerviosas y receptores sensoriales (tacto, presión, temperatura, dolor).
- Glándulas (sebáceas y sudoríparas) y folículos pilosos.
1.3. Hipodermis (tejido celular subcutáneo)
Es la capa más profunda, formada principalmente por tejido adiposo (grasa) y tejido conjuntivo. Sus funciones son el aislamiento térmico, la reserva energética, la protección mecánica (amortiguación) de los órganos internos y el anclaje de la piel a las estructuras profundas.
1.4. Faneras o anejos cutáneos
Los anejos cutáneos (faneras) son estructuras derivadas de la piel:
- Pelo: estructura queratinizada que nace del folículo piloso; cumple funciones de protección y sensibilidad.
- Uñas: láminas córneas queratinizadas que protegen las falanges distales de los dedos.
- Glándulas sebáceas: producen el sebo, sustancia grasa que lubrica e impermeabiliza la piel y el pelo, contribuyendo al manto hidrolipídico.
- Glándulas sudoríparas: producen el sudor; intervienen en la termorregulación (por evaporación) y en la excreción de agua, sales, urea, amoníaco, ácido úrico y ácido láctico.
1.5. Funciones de la piel
- Protección / barrera: frente a microorganismos, agentes físicos, químicos y la deshidratación. Es la primera línea de defensa del organismo.
- Termorregulación: mediante la sudoración y la vasodilatación/vasoconstricción de los vasos cutáneos.
- Sensibilidad: alberga receptores del tacto, presión, temperatura y dolor.
- Síntesis de vitamina D: la piel sintetiza vitamina D a partir del 7-dehidrocolesterol por acción de la radiación ultravioleta (UVB) del sol.
- Excreción: elimina agua y productos de desecho a través del sudor.
1.6. pH cutáneo
La superficie de la piel está recubierta por el manto ácido (película hidrolipídica), de carácter ligeramente ácido, con un pH en torno a 5,5 (rango aproximado 4,5-5,9). Esta acidez protege frente a bacterias y hongos. Por ello, en la higiene se recomiendan jabones de pH neutro o ligeramente ácido, que respetan esta barrera.
2. Lesiones elementales de la piel
Las lesiones elementales son las alteraciones cutáneas básicas que permiten describir cualquier enfermedad de la piel. Se clasifican en primarias (aparecen sobre piel sana, como primera manifestación) y secundarias (resultan de la evolución, transformación o complicación de las primarias).
2.1. Lesiones primarias
- Mácula: cambio de coloración de la piel, plana, sin relieve ni cambio de consistencia (no se palpa). Ej.: peca, mancha.
- Pápula: elevación sólida, circunscrita y pequeña (generalmente < 1 cm), que se resuelve sin dejar cicatriz.
- Vesícula: elevación de contenido líquido (seroso) de pequeño tamaño (habitualmente < 0,5 cm).
- Ampolla o flictena: elevación de contenido líquido de mayor tamaño que la vesícula (> 0,5 cm).
- Pústula: elevación de contenido purulento (pus).
- Habón (roncha): elevación edematosa, de consistencia firme, evanescente (fugaz, dura poco) y muy pruriginosa; es la lesión típica de la urticaria.
- Nódulo: lesión sólida, palpable, más profunda y grande que la pápula (afecta a la dermis/hipodermis).
- Tumor: lesión sólida de mayor tamaño, persistente, con tendencia al crecimiento.
- Quiste: cavidad cerrada con contenido líquido o semisólido, rodeada de una pared (cápsula).
2.2. Lesiones secundarias
- Escama: láminas de células córneas (queratina) que se desprenden por descamación excesiva.
- Costra: desecación de un exudado (suero, sangre o pus) sobre la superficie cutánea.
- Erosión: pérdida superficial de sustancia que afecta solo a la epidermis; cura sin cicatriz.
- Úlcera: pérdida de sustancia profunda que afecta a la epidermis, la dermis y, a veces, el tejido subcutáneo; cura dejando cicatriz.
- Fisura (grieta): hendidura lineal que afecta a la epidermis y la dermis superficial.
- Escara: tejido necrótico (muerto), de color negruzco, resultado de la muerte celular de la piel (frecuente en las UPP de grado avanzado).
- Cicatriz: tejido fibroso que sustituye a la piel tras la reparación de una pérdida de sustancia.
- Liquenificación: engrosamiento de la piel con acentuación de los pliegues cutáneos, secundario al rascado o roce crónico.
3. Higiene general
La higiene general (total) consiste en el aseo completo del cuerpo y puede realizarse mediante ducha, baño en bañera (en pacientes con cierta autonomía o con ayuda y medidas de seguridad) o aseo en cama (paciente encamado o totalmente dependiente).
En el aseo del paciente encamado, una vez preparado el material y respetando la intimidad y la temperatura del agua (37-40 ºC), se sigue el orden de lo más limpio a lo más sucio y de arriba abajo: ojos y cara → cuello, brazos y manos → tórax y abdomen → espalda → piernas y pies → y, por último, la zona genital y perineal (de delante hacia atrás en la mujer, para arrastrar los microorganismos lejos de la uretra y la vagina). Tras cada zona se aclara y se seca por contacto, insistiendo en los pliegues, y finalmente se hidrata la piel.
4. Higiene parcial
La higiene parcial comprende la limpieza de zonas concretas cuando no procede el aseo completo:
- Zona genital y perineal: se lava cada vez que el paciente se ensucia, de delante hacia atrás, con especial atención a la prevención de infecciones urinarias y a los portadores de sonda vesical.
- Pies: lavado, secado minucioso de los espacios interdigitales (prevención de maceración y micosis) e hidratación; vigilancia especial en pacientes diabéticos.
- Uñas: mantenerlas limpias y cortas; las de los pies se cortan rectas para prevenir uñas encarnadas.
- Ojos, oídos y nariz: según las normas descritas para la higiene parcial (gasa con suero del lagrimal hacia fuera en los ojos, limpieza solo externa de oídos y nariz, sin introducir bastoncillos en el conducto auditivo).
5. Higiene capilar
La higiene del cabello mantiene limpio el cuero cabelludo, mejora la imagen y el confort y permite detectar problemas (descamación, lesiones, parásitos).
- Lavado del cabello: se aplica champú, se masajea suavemente el cuero cabelludo, se aclara abundantemente y se seca completamente para evitar el enfriamiento del paciente. Se peina con cuidado.
- Lavado del cabello en el paciente encamado: se realiza con dispositivos específicos (lavacabezas, cuña/palangana con canalización del agua hacia un recipiente), protegiendo la cama con material impermeable, con el paciente cómodo y la cabeza ligeramente fuera del colchón o sobre el lavacabezas, controlando la temperatura del agua y evitando que entre en ojos y oídos.
- Pediculosis (piojos): ante la presencia de piojos o liendres se aplica un tratamiento pediculicida específico según protocolo, se retiran las liendres con lendrera (peine de púas finas), se repite el tratamiento según indicación, se aíslan y lavan a alta temperatura la ropa, peines y enseres, y se vigila a los convivientes/contactos.
6. Higiene de la piel y prevención de las úlceras por presión (UPP)
La higiene es una medida fundamental en la prevención de las UPP. La piel debe mantenerse limpia, seca, hidratada e íntegra, evitando la humedad (sudor, orina, heces) que la macera y la hace más vulnerable. Durante el aseo se inspeccionan las zonas de presión (sacro, talones, codos, occipucio, trocánteres, maléolos) buscando enrojecimientos o lesiones precoces. Se complementa con cambios posturales, hidratación de la piel, protección de prominencias óseas, evitar fricciones y arrugas en la ropa de cama, y comunicar a enfermería cualquier signo de alarma.
Fuente: Manuales de formación TCAE/Auxiliar de Enfermería (temario "Cuidados de la piel y mucosas. Principios anatomofisiológicos de la piel. Higiene del paciente: total y parcial"); Clínica Universidad de Navarra (CUN), Escuela de Salud — "La piel: capas, funciones y cuidados" y "Lesiones elementales de la piel"; SalusPlay — "Morfología y fisiología de la piel"; Fisterra y Manual Digital de Dermatología (Universidad Austral) — "Lesiones elementales en dermatología". Verificado mediante WebSearch (junio 2026): epidermis/dermis/hipodermis y sus componentes, piel como órgano más extenso del cuerpo, glándulas sebáceas (sebo) y sudoríparas (sudor/termorregulación/excreción), síntesis de vitamina D por radiación UVB, pH cutáneo ~5,5, y clasificación de lesiones elementales primarias y secundarias (incluido el habón como lesión edematosa y evanescente).