Antes de intervenir en altura o en espacios confinados hay que conocer la normativa aplicable, entre ella la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales; el RD 486/1997 (lugares de trabajo); el RD 773/1997 (utilización de EPI); el RD 1215/1997 (equipos de trabajo, cuyo anexo II regula desde el RD 2177/2004 los trabajos temporales en altura y las técnicas de acceso mediante cuerdas) y el RD 1627/1997 (obras de construcción). El uso de EPI se rige además por la Directiva 89/656/CEE, que el RD 773/1997 incorpora al derecho español. Son útiles las Notas Técnicas de Prevención NTP 223 (trabajos en recintos confinados) y NTP 562 (autorizaciones de trabajos especiales, que actualiza la antigua NTP 30).
Según el anexo I del Reglamento (UE) 2016/425, la categoría III de EPI comprende los riesgos que pueden tener consecuencias muy graves, como la muerte o daños irreversibles a la salud, y la categoría II, los riesgos que no son ni mínimos (categoría I) ni de la categoría III. Los EPI contra caídas de altura son de categoría III, porque así lo dispone expresamente ese anexo.
Cuerdas. Son el eslabón principal de la cadena dinámica de seguridad: dan acceso en rescates verticales y espacios confinados, detienen caídas y sirven para evacuar a las víctimas. Son material delicado que hay que cuidar.
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Dinámicas (UNE-EN 892): para asegurar a quien progresa de primero o de segundo; su elasticidad absorbe la energía de una caída. Un número en los extremos indica su uso.
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Semiestáticas (UNE-EN 1891): para trabajar suspendido, subir o bajar e izar heridos; son menos elásticas y no deben recibir caídas sin un absorbedor de energía (sí se usan como línea de seguridad con anticaídas).
Las fibras naturales están en desuso en rescate; las sintéticas son superiores (la capacidad de amortiguación del nailon es 8 veces la del cáñamo y 27 veces la del cable de acero). Materiales:
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Poliamida (nailon, perlón): base de las cuerdas dinámicas.
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Poliéster: muy resistente a abrasión y torsión; se usa en las camisas.
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Kevlar: soporta altas temperaturas y mucha tracción, pero es sensible a la abrasión, al sol y a algunos químicos.
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Dyneema: polietileno 10 veces más resistente que el acero a igual peso; se usa en cintas y cordinos.
Las cuerdas de rescate tienen alma y camisa. Las fibras o filásticas forman hilos, estos cordones y estos la cuerda; el alma, de varios cordones, aporta la resistencia, y su tejido determina si la cuerda es dinámica o semiestática. La camisa la protege de la abrasión.
Cintas. Tubulares o planas (estas, menos flexibles). Mismos materiales y cuidados que las cuerdas; son estáticas y no absorben energía en una caída.
Placas de reparto. Sirven para conectar y ordenar líneas o multiplicar puntos a partir de un anclaje; tienen un orificio grande y enfrente de 3 a 5 más pequeños.
Antigiro. Imprescindible con cable, por las torsiones que pueden romperlo, y recomendable con cuerdas largas, sobre todo en rescates sin contacto con pared.