El Museo Nacional de Antropología, situado en la calle Alfonso XII número 68 de Madrid, junto a la estación de Atocha y al parque del Retiro, es el primer museo de España dedicado a la antropología. Fue creado por iniciativa personal del médico segoviano Pedro González Velasco, nacido en Valseca (Segovia) en 1815 y fallecido en Madrid en 1882. Velasco invirtió toda su fortuna personal en la construcción del edificio, cuya obra proyectó y dirigió el arquitecto Francisco de Cubas, marqués de Cubas, entre 1873 y 1875. El museo fue inaugurado el 29 de abril de 1875 por el rey Alfonso XII, con el nombre inicial de Museo Anatómico o Antropológico, convirtiéndose así en la primera institución española de esta especialidad.
Velasco concibió la institución siguiendo el modelo del British Museum de Londres, con la intención de albergar de forma permanente sus colecciones científicas y anatómicas. En su origen, los fondos reunían objetos de los tres reinos de la naturaleza —mineral, vegetal y animal—, junto con muestras de antropología física, teratología, antigüedades y objetos etnográficos, en la línea de los gabinetes de historia natural propios de la época.
A lo largo del tiempo la institución cambió de nombre y de gestión. Pasó a denominarse Museo Nacional de Antropología, Etnografía y Prehistoria en 1910 y, más tarde, Museo Nacional de Etnología en 1940. Durante distintas etapas estuvo vinculada a organismos públicos como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Finalmente, en 1993 recuperó su denominación actual de Museo Nacional de Antropología, quedando dedicado de manera específica a la antropología cultural.
Sus colecciones, que superan los 29.000 fondos, se organizan por continentes: África, América, Asia, Europa, Oceanía y una sección de antropología física. Entre las piezas más singulares destaca el esqueleto del llamado «Gigante Extremeño», Agustín Luengo Capilla, que en vida alcanzó una estatura excepcional. El museo conserva también varias momias americanas, una serie de cuadros de pintura de castas procedentes del Virreinato del Perú y un umete tahitiano del siglo XVIII, considerado un ejemplar de gran rareza. En la actualidad, el museo difunde el conocimiento de la diversidad cultural de los pueblos del mundo y de las distintas formas de vida de la humanidad, con vocación de fomentar el respeto entre las culturas.