3. Patología y síntomas respiratorios (relevantes para el TCAE)
El TCAE debe saber observar, reconocer y comunicar los signos y síntomas respiratorios, ya que muchos son indicadores precoces de empeoramiento.
3.1. Alteraciones de la respiración (signos a observar)
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Disnea: sensación de falta de aire o dificultad para respirar. Variantes importantes:
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Ortopnea: disnea que aparece o empeora al estar tumbado (decúbito) y mejora al incorporarse o sentarse.
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Disnea paroxística nocturna: crisis de ahogo que despierta al paciente durante la noche, obligándole a sentarse.
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Taquipnea: FR aumentada (por encima de 20 rpm en el adulto), respiración rápida.
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Bradipnea: FR disminuida (por debajo de 12 rpm), respiración lenta.
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Apnea: ausencia o cese de la respiración.
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Cianosis: coloración azulada de la piel y mucosas por falta de oxígeno en sangre. Puede ser central (labios, lengua, mucosas; indica hipoxemia general) o periférica (dedos, lechos ungueales, extremidades; por mala circulación local).
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Tiraje: retracción visible de los músculos y espacios entre las costillas al respirar; signo de dificultad respiratoria importante (uso de musculatura accesoria).
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Estridor: ruido respiratorio agudo por obstrucción de la vía aérea alta.
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Sibilancias: ruidos respiratorios silbantes (típicos de broncoespasmo, como en el asma).
3.2. Tos y expectoración
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Tos: mecanismo reflejo de defensa para expulsar secreciones o cuerpos extraños de la vía aérea. Puede ser seca o productiva.
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Expectoración / esputo: secreción procedente del árbol bronquial expulsada con la tos. Según su aspecto:
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Mucoso: claro, transparente o blanquecino.
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Purulento: amarillo-verdoso, espeso (sugiere infección).
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Hemoptoico: esputo teñido o con estrías de sangre.
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Hemoptisis: expulsión de sangre con la tos, procedente de las vías respiratorias bajas o los pulmones (NO confundir con la hematemesis, que es sangre vomitada del aparato digestivo). Es un signo de alarma que debe comunicarse de inmediato.
3.3. Principales enfermedades respiratorias
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EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica): enfermedad crónica y poco reversible que engloba la bronquitis crónica (inflamación de los bronquios con exceso de moco) y el enfisema (destrucción de las paredes alveolares). Su principal causa es el tabaco. El paciente con EPOC suele ser un retenedor de CO2 (hipercapnia crónica), por lo que la oxigenoterapia debe administrarse con especial control y a bajo flujo según prescripción, para no deprimir su estímulo respiratorio.
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Asma: enfermedad inflamatoria de las vías aéreas que cursa con broncoespasmo (estrechamiento bronquial), produciendo crisis de disnea, sibilancias, tos y opresión torácica. Las crisis asmáticas pueden desencadenarse por alérgenos, infecciones o esfuerzo.
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Neumonía: infección del parénquima pulmonar (alvéolos), generalmente con fiebre, tos productiva, dolor torácico y disnea.
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Insuficiencia respiratoria: incapacidad del pulmón para mantener un correcto intercambio gaseoso. Cursa con hipoxemia (O2 bajo en sangre) y/o hipercapnia (CO2 elevado en sangre).
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EAP (Edema Agudo de Pulmón): acúmulo de líquido en los alvéolos, normalmente de origen cardíaco; produce disnea intensa, ortopnea y esputo espumoso/rosado. Es una urgencia.
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TEP (Tromboembolismo Pulmonar): obstrucción de una arteria pulmonar por un coágulo (émbolo); produce disnea brusca, dolor torácico y a veces hemoptisis. Es una urgencia vital.
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Derrame pleural: acumulación anormal de líquido en el espacio pleural.
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Neumotórax: entrada de aire en el espacio pleural que provoca el colapso (total o parcial) del pulmón.
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Atelectasia: colapso de una zona del pulmón que queda sin aire (por ejemplo, por obstrucción con secreciones).
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Apnea del sueño: pausas repetidas de la respiración durante el sueño.
Fuente: OMS — EPOC (who.int); MedlinePlus — EPOC (medlineplus.gov); MedlinePlus — Respiración rápida y superficial.
Otras enfermedades respiratorias: sinusitis y tuberculosis pulmonar
Sinusitis: dónde duele y por qué
La sinusitis es la inflamación de los senos paranasales, las cavidades óseas que rodean la nariz y se comunican con ella. Su síntoma más característico no es la ronquera ni el dolor de garganta, sino el dolor facial que se localiza justo sobre el seno inflamado: cuando el afectado es el seno maxilar, el dolor aparece en la mejilla, bajo el ojo, y puede irradiarse a los dientes superiores; cuando es el seno frontal, se nota como una presión o un dolor sobre la frente. A esto se suman congestión nasal, secreción espesa (a veces amarillo-verdosa) y una molestia que empeora al inclinar la cabeza hacia delante. Por eso, ante un cuadro con dolor en los senos frontales o maxilares, la sospecha clínica es la sinusitis, y no un cuadro de garganta (pérdida de voz, dolor al tragar) ni un simple catarro con estornudos y goteo nasal.
Tuberculosis pulmonar: el bacilo de Koch y su contagio
La tuberculosis pulmonar es una enfermedad infecciosa cuyo agente causal es el bacilo de Koch, es decir, la bacteria Mycobacterium tuberculosis (así llamada por Robert Koch, el médico que la identificó en 1882). No la provoca un virus, ni un hongo, ni la exposición al polvo: se transmite por vía aérea, cuando una persona enferma tose, habla, estornuda o canta y libera al aire gotículas cargadas de bacilos que otra persona próxima puede inhalar. Por eso basta compartir espacios cerrados con un enfermo bacilífero durante un tiempo prolongado para contagiarse, y las medidas de aislamiento respiratorio son clave mientras dura el periodo de contagio.
Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS), «Tuberculosis», https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/tuberculosis · Consultadas el 14/10/2026.
Patrones respiratorios patológicos: la respiración de Biot
Qué la distingue de la taquipnea o la bradipnea
Mientras que la taquipnea y la bradipnea son alteraciones de la frecuencia (más o menos respiraciones por minuto, pero con un ritmo que se mantiene más o menos constante), la respiración de Biot es sobre todo un trastorno del ritmo: consiste en una sucesión de respiraciones de profundidad cambiante —a veces superficiales, a veces profundas— que se interrumpen de forma brusca con pausas de apnea de duración variable, sin que exista un patrón que se repita de manera previsible. Es, en definitiva, una respiración con el ritmo y la frecuencia completamente irregulares, a diferencia de otros patrones patológicos (como el de Cheyne-Stokes) en los que sí hay un ciclo que vuelve a repetirse de forma más o menos reconocible.
Por qué aparece y qué significa encontrarla
Este patrón se debe a una afectación directa del centro respiratorio situado en el tronco del encéfalo, y aparece de forma típica en cuadros neurológicos graves: hipertensión intracraneal, lesiones de la protuberancia, meningitis o hemorragias cerebrales. Por eso, encontrar una respiración de Biot en un paciente no es un dato menor: hay que comunicarlo de inmediato, porque suele acompañar a un deterioro neurológico importante y se asocia a un pronóstico grave.