La conservación preventiva es la actuación indirecta sobre el entorno y la manipulación del documento para evitar el daño antes de que se produzca; la restauración es la intervención directa sobre el documento ya deteriorado. La luz ultravioleta es uno de los agentes más dañinos, con un efecto acumulativo e irreversible. Los hongos son los principales agentes de deterioro microbiológico y se disparan con humedad relativa superior al 65-70 por ciento. El papel ácido, fabricado con pasta de madera con lignina, se vuelve amarillento y quebradizo; el papel permanente cumple la norma ISO 9706. La norma ISO 11799 fija los requisitos de almacenamiento de materiales de archivo y biblioteca. El PVC está desaconsejado como material de guarda porque emite gases ácidos, frente a materiales inertes como el poliéster. La desacidificación neutraliza la acidez y deja una reserva alcalina, frenando la hidrólisis, pero no revierte el daño mecánico ya producido: es una estabilización, no una restauración. Como regla, un aumento de temperatura acelera la degradación del papel, por lo que deben evitarse las oscilaciones bruscas de temperatura y humedad.
Art. 210